Apaga la tele. Lee un libro.

Apaga la tele. Lee un libro.
Apaga la tele. Lee un libro.

domingo, 22 de febrero de 2015

 “Tengo un corazón fríamente cálido, un alma desalmada, un control del descontrol, facilidad para las caricias falsas e ilusión para las cosas sin futuro. Tengo una vida llena de alegría, metáforas relacionadas con París y Cortázar, tengo amores de un rato que pudieron haber sido para siempre, tengo toda la intención del auto sabotaje emocional y sin embargo sigo siendo positiva para esas cosas del amor, tengo una espiritualidad sin fe y sin oración, tengo altas ganas de una vida taciturna en pleno verano, una carrera llena de Derecho chueco, amigos con fidelidad a sabor splenda y una baja estima por los demás.”

Elina, la de los ojos bien pigmentados color avellana, la de la piel color arena, se preparaba para ir a la universidad un jueves en la mañana, mañana sabor a Francia, con un café, un croissant y el libro de “Paris era una fiesta” del no tan estimado Hemingway, ella siempre había creído que Kundera basó su libro -La Insoportable Levedad del Ser- en ella. Ella era una mezcla de Teresa y Sabina, e incluso de Tomás, pero ¿que no todo el mundo era una mezcla de personajes? Todos tenían diferentes facetas y personajes con diferentes personas, ella a veces había sido la víctima como Teresa pero otras, había tenido la sensualidad abrasante de Sabina y su levedad frente a la relación con Tomas, otras veces juraba que era Tomás porque tenía claro lo que era una casualidad y esa incertidumbre del amor formal, el amor obligado.

Le gustaba pensar que la vida era una gran casualidad y que en el libro abierto de las probabilidades a ella le habían tocado esas personas, esa familia, esos amigos y ese mundo; no se quejaba, ella vivía siempre en sus historias algo reales pero también algo mágicas, a cada acontecimiento que le pasaba en su cabeza lo narraba como una historia de García Márquez.

-¡Vaya niña tonta!- Decía su novio, -Quieres que todo sea como en tus libros de amor, bájate de la nube-.

Ella nunca se bajo, de hecho ella no quería que todo fuera como en sus libros, ella quería que todo fuera como era en su mente, su mente era mejor, su mente era un universo paralelo, un mundo alterno en donde el dinero se ganaba con honestidad y esfuerzo, el amor se pagaba con amor, las cosas materiales eran nulas y las amistades eran reales, la vida era de uno y no de los padres, la meta común era la felicidad y no el dinero, el corazón era compartido y no existían prejuicios.

Es mentira, todo es mentira, en su mente ella era amiga de los alienígenas, la cursilería no existía tampoco la gente tonta y hueca, las mentiras se castigaban con azotes y la hipocresía moral era pecado mortal.

Ella se preguntaba ¿por qué pensaba así?, ¿por qué no pensaba como todos los demás?, o más bien ¿Por qué los demás no pensaban como ella?

-No quiero a nadie-


-pero, TENGO MIS RAZONES PARA QUE ME QUIERAN.-

ACRU.

sábado, 7 de febrero de 2015

RECOMENDACIÓN LITERARIA DEL SÁBADO POR LA NOCHE:


Descubre sobre la tan famosa "la belle epoque" en donde se conjugaron personalidades tales como F. Scott Fitzgerald​ Ernest Hemingway​ y Chaikovski, una explosión global de arte, política, economía, ciencia y tecnología justo antes de la Primera Guerra Mundial, en esta novela en género narrativo descubrimos la vida de Hemingway en París, la vida de un escritor en una de las ciudades más idóneas para inspiración y pasión de la literatura, nos menciona instituciones como The Shakespeare Company Paris, también encontramos infidelidades, amores, desamores, reflexiones de vida, sobre la familia y su relación con Fitzgerald justo después de escribir The Great Gatsby... Sin duda una novela que debes leer si eres escritor o te apasiona el mundo de la literatura.